24 jun. 2020

¡2FA ya! Posible fraude en la sanidad pública

Por el 24 jun. 2020 con 1 comentario
Hola lectores. 

Hoy vengo con un post largo (o muy largo) y un tanto distinto a lo habitual (cómo suele ocurrir en mis artículos). No es un post como los de mis compañeros, donde hable de recursos, herramientas o conocimientos que puedan sernos útiles, sino que vengo a trasladaros una preocupación que tengo desde hace tiempo y algo, que si es lo habitual, puede estar costando mucho dinero.

Lo que os voy a contar no es una situación del mundo ciber, pero sí que es algo que podría tratar de solucionarse de una manera efectiva si se aplicase la tan manida "transformación digital" en un sector tan clave como el sanitario. Profesionales a los que por cierto, traslado mi mayor agradecimiento por el esfuerzo y sacrificio que llevan realizando años y que ha tenido su culmen con el coronavirus.  

Imagen de una de las campañas en redes sociales para agradecer el trabajo de los sanitarios.

Os voy a poner en situación y antecedentes. El pasado mes de diciembre, a mi mujer le robaron la cartera al salir del metro mientras se dirigía a su trabajo. Por suerte, se dio cuenta enseguida, por lo que se metió en su APP bancaria y en dos sencillos pasos, desactivó la tarjeta y se marchó a comisaría para denunciar el robo. Nuestro querido ladrón, tras su duro trabajo como amante de lo ajeno, decidió que era buen momento para desayunar y pagar con la tarjeta robada.

Sin embargo, lo único que pasó fue que la tarjeta no le permitió pagar, mi mujer (a partir de ahora, Cris) recibió un mensaje de su banco, localizamos el restaurante y nos pusimos en contacto inmediatamente, por si continuase allí y pudiésemos recuperar lo que se había sustraído. No llegamos a tiempo, pero la verdad es que fue todo muy ágil y rápido, el claro ejemplo de que las tecnologías bien aprovechadas, pueden ser beneficiosas para la sociedad. 

Mi mujer al ver el mensaje de intento de pago...
¿Entonces dónde esta mi preocupación? en que no todo lo que se sustrajo funciona de una manera tan efectiva como lo hizo su banco. Entre los enseres que le robaron estaba su tarjeta sanitaria. Tanto ella, como yo, pensábamos que al haber pedido una nueva tarjeta por sustracción de la antigua, esta quedaría anulada. Pero no. Hace unas semanas descubrimos que esto no era así, o que en algún momento había fallado el sistema. Y esto, lo descubrimos de la manera más tonta posible, gracias a las mascarillas que proporcionó la comunidad de Madrid para "combatir" el coronavirus.

A continuación os hago una libre interpretación de la conversación (ya que yo no estuve allí): 
  • Cris (C): Buenas tardes, vengo a retirar mi mascarilla. 
  • Farmacéutica (F): Buenas tardes, perfecto, necesito su tarjeta sanitaria. 
  • C: Sin problema. (Entrega su tarjeta) 
  • F: Señorita, el sistema me dice que ya la ha retirado. 
  • C: No es posible. He estado sin salir de casa hasta hoy. 
  • F: El sistema dice que ya la ha recogido. Hay una mascarilla por ciudadano (visiblemente enfadada)
  • C: Discúlpame, pero no la hemos recogido ni yo, ni mi marido. ¿Qué pone el sistema? 
  • F: (Empezando a entender, que no la estaban engañando) Que fue retirada hace unos días. 
  • C: Yo no he retirado nada. (Empezando a sospechar lo que pasaba). La mascarilla me da igual, pero ¿me podrías decir dónde fue retirada? Me robaron la tarjeta y esto me preocupa. 
  • F: (ya colaborativa) el sistema solo dice que fue retirada, no puedo indicarle dónde. A parte de las mascarillas, retiraron otros medicamentos que están a su nombre...
Cris y la farmacéutica a lo largo de la conversación
En este caso, estamos hablando de unas mascarillas y de algún medicamento menor, pero, tras esto, me dió por investigar un poco y el gasto farmacéutico público facturado a través de recetas en España está en torno a los diez mil millones de euros anuales, por lo que no es algo que pueda tomarse a la ligera. Ni creo que sea algo que solo aplique a España...




Por este motivo, vamos a imaginarnos algunos escenarios y cuales hubiesen sido sus consecuencias para Cris: 

Escenario 1: Cris toma lorazepam, ansioliticos, BZD o cualquier tipo de opioides, medicamentos que se cuentan con lupa. Cuando mi mujer fuese a pedir más medicamentos, llamarían a la farmacia, dirían que los ha retirado y pasaría a ser sospechosa. Si todo funcionase normal, con estos medicamentos, deberían de pedirle el DNI y salvo que el ladrón o ladrona, se pareciera físicamente a mi mujer, no se lo deberían de haber dado. Pero sería un escenario peligroso, si el sistema no funcionase correctamente.

Si el sistema falla... Toca Vis a Vis
Escenario 2: Toma medicación para la tiroides, tensión o similar, cuyo potencial adictivo no es desdeñable, pero que no hay obligación de solicitar el DNI al retirarlo. Hablamos de medicamentos como Tramadol, Codeína, Pregabalina... Estaríamos hablando de que cualquier ladrón que tuviese identificados a este tipo de pacientes, podría tratar de sustraerlos de la tarjeta sanitaria y acceder a este tipo de medicamentos de manera impune, pudiendo comercializarlos y fomentar dos vías delictivas distintas.

El ladrón, ha encontrado un nuevo filón...

Escenario 3: Cris toma cualquier tipo de medicamento, pero el sistema está bien digitalizado. En cuanto el ladrón intentase retirar los medicamentos de Cris, ella recibiría una notificación del segundo factor habilitado que esté asociado a su cuenta y al igual que sucedió en el banco, el ladrón no consiguiría nada. 

El robo no le ha valido para nada.. El sistema gana.
A parte del caso anterior, se me ocurren un par de tipos de fraudes más que se pueden realizar con una tarjeta sanitaria y que, probablemente sean más comunes, como que existan pacientes que usan tarjetas sanitarias de conocidos, o que se use la de otro miembro de la familia para ahorrar costes (la tarjeta de un jubilado, por ejemplo). No conozco el dato exacto, pero presupongo que estamos hablando de cantidades económicas muy elevadas, cuyo coste de remediación compensa en muy corto plazo. La digitalización y la ciberseguridad están para hacer que la sociedad avance y se minimicen los riesgos, por lo que tener trazabilidad de las operaciones, para que se pueda saber dónde se está realizando una operación y conseguir que el segundo factor esté habilitado en gran parte de las situaciones cotidianas de nuestro día a día, debe de ser el objetivo y la tendencia que tenemos que conseguir en todos los sectores de nuestra sociedad, sector sanitario incluido.

Si habéis llegado hasta aquí, muchas gracias valientes :)

P.D. Y por acabar de complementar el problema. Al abuelo de mi compañero Juan Antonio le llegó su tarjeta sanitaria nueva hace unos meses. Un procedimiento correcto, si no fuese porque falleció hace más de un año... Otro ejemplo más de la necesidad de una digitalización adecuada.

¡Saludos!

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1 comentario:

  1. Buenos días.
    Aquí va una idea: ya que tienes escrito el post en el que lo justificas, ¿por qué no crear una campaña de recogida de firmas en change.org? Entiendo que en España es complicado que algo así llegue a buen término, porque las competencias de Sanidad las tiene cada Comunidad Autónoma y demás, pero por lo menos se podría intentar presionar con ellas para que algún partido pudiera presentar una proposición no de ley y fomentar este tipo de cosas...
    Un saludo.

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