20 oct 2020

Los correos de Hunter Biden: el debate (electoral y no electoral) está servido

Por el 20 oct 2020 con 0 comentarios

¡Buenas!

Hace unos días que el diario estadounidense New York Post se hacía eco de "los correos electrónicos secretos de Hunter Biden" en los que se publica que supuestamente se habría aprovechado de la posición de su padre Joe Biden, en aquel momento Vicepresidente de los Estados Unidos, para beneficiar a la compañía energética ucraniana Burisma.

Uno de los presuntos correos electrónicos

Según la publicación, estos correos electrónicos provienen del MacBook Pro de Hunter Biden. Este equipo se dejó en una tienda de reparaciones de Delaware en Abril de 2019 por sufrir daños por agua,  el servicio de reparación no fue pagado, ni tampoco se recuperó el disco duro, ni el ordenador, a pesar de los esfuerzos del dueño de la tienda por contactar con el cliente, al que no pudo identificar como Hunter Biden. El FBI confiscó tanto el ordenador como el disco duro en el mes de diciembre de 2019 después de que el dueño de la tienda informara de su existencia, sin embargo, el dueño de la tienda realizó una copia del contenido del disco duro y, al parecer, se la entregó a Robert Costello, abogado del ex alcalde de Nueva York Rudy Giuliani. Este último fue quien entregó la copia al New York Post recientemente, después de que Steve Bannon, ex-asesor de Donald Trump, confirmara la existencia de dicho disco duro a finales de septiembre de este año.

Resumen de los acontecimientos

Pues bien, a raíz de la publicación del New York Post no ha tardado en desatarse el debate en redes sociales sobre la veracidad o la manipulación de dichos correos electrónicos debido a que estos han sido publicados como impresiones en PDF y no mediante los correos electrónicos originales. Diferentes usuarios han compartido capturas de pantalla con los metadatos de los documentos PDF, así como otra información, indicando que estos fueron creados durante el tiempo que el ordenador estuvo en la tienda de reparaciones.

Comentarios en Twitter sobre la fecha de creación de los documentos PDF

La principal duda que se plantean los usuarios es la diferencia entre las fechas de los correos electrónicos, la fecha de creación de los ficheros PDF y el momento en que estos han visto la luz, hecho por el que ponen en tela de juicio la veracidad de dichas publicaciones y sospechan de una posible manipulación de estos. También se comenta el pixelado o la calidad de la imagen de los correos publicados al haber sido exportados a formato PDF. No obstante, también hay opiniones que tratarían de justificar el por qué de estas diferencias.

Encabezado de la impresión PDF del correo electrónico publicado por New York Post

A pesar de las publicaciones anteriores y el espíritu crítico para cuestionar la autenticidad de las publicaciones, no parece que se pueda confirmar o desmentir sin analizar las cabeceras y el contenido de los correos electrónicos originales (siempre y cuando se haya podido garantizar la cadena de custodia) para determinar si estos han sido alterados o creados con alguna intencionalidad determinada, dado que han visto la luz en plena campaña electoral. Sin embargo, se pueden analizar los correos publicados por New York Post (correo 1 y correo 2) con herramientas como Metashield, en las que se pueden verificar si los metadatos difundidos por otros usuarios son correctos o manipulados y, en este caso, coinciden.

Análisis con Metashield de los correos publicados en el New York Post
Nota: la diferencia en la hora de creación con respecto a otras publicaciones se debe a los distintos husos horarios 

Teniendo en cuenta que las elecciones presidenciales de Estados Unidos se encuentran a la vuelta de la esquina (el 3 de noviembre), no es de extrañar que estas publicaciones sean utilizadas como arma arrojadiza en uno y otro sentido, dado que no sería la primera vez que se emplean filtraciones correos electrónicos para tratar de ganar votos o cambiar el sentido de estos, como ocurrió en las elecciones de 2016 con la denominada injerencia rusa y que, a día de hoy, se sigue utilizando como arma electoral.

Además de lo anterior, las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2016 también son recordadas por el escándalo de Cambridge Analytica, en el que se lanzaron campañas publicitarias en Facebook que buscaban influir en las elecciones explotando información personal y contraviniendo las normas de la red social.

Considerando la importancia que tiene un proceso electoral para cualquier Estado democrático, sea cual sea, queda patente una vez más que el buen o el mal uso de la información puede influir y llegar a ser decisivo en los resultados finales.

El debate está servido.

¡¡Saludos y hasta el próximo post!!

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